lunes, 17 de diciembre de 2007

martes, 11 de diciembre de 2007

SUEÑO DE ASCO (2a. y última parte)


. . . No podía evitar observar su belleza, recordé cómo deseaba ser ella, y noté que la plegaria aun no se había esfumado, seguía deseándolo, pero ahora era demasiado tarde, pues sólo quería ser ella para no sufrir, cuando antes fue para ser feliz.
Expresiones como “¡ella sabía en lo que se metía!”, “¡no te quedes ahí, ayúdanos!” fueron enunciadas constantemente a un joven que no quiso participar en el juego; deduje esto porque permanecía sentado en la esquina, callado, sin levantar la vista. Los demás, al ver que empujarla hacia el techo no removería el corcho del marco, obligaron al rebelde del grupo a subirse y quitar el cuadro.
El, después de remover la pieza, se retiró con lágrimas a punto de brotar y posiblemente más abatido que yo; el resto, al ver que su plan prosperaba, elevaron la voz al compás de su impulso logrando su objetivo, el cual parecía imposible desde que llegué.
Una muchacha recogía la ropa, los zapatos y tan pronto los metió en una bolsa negra, empezaron a girar sobre el pasillo para salir del lugar. Durante su marcha triunfal, la otra joven abrazaba al líder y le besaba; el otro, quien parecía un cero a la izquierda, brincaba de gusto y decía tonterías que provocaban la risa de todos. Yo, desafortunadamente, sólo me quedé parada; como siempre.
Al salir del cine, busqué a un guardia, comenté lo que “creí haber visto”, pero no parecía importarle a nadie; por lo que experimenté una doble culpa.
Una semana después y ella aun no se presentaba a clases, decidí ir a enterarme del porqué; sus amigos me comentaron que se despidió por correo, que debía salir para atender una emergencia familiar y que era muy probable que no volviesen a verla, pues ya tenía otros planes.
De algún modo saber esto me dio calma, sabía que no sería humillada nuevamente por “sus amigos” y que nadie se enteraría de lo sucedido, aun así, sentí responsabilidad de escribirle anónimamente para decirle que lo sentía, que contaba con mi apoyo, y que me sofocaba el no poder darle la cara.
Dos días después recibí respuesta, me sorprendió porque no esperaba contestación alguna, mas esto no fue nada comparado con el mensaje que recibí. Contenía fotos que los amigos le tomaron drogada, desnuda y atada, con insultos escritos por todo el cuerpo; el título del mensaje decía algo así:
“entra bajo tu propio riesgo, esta página te da la oportunidad de elegir, pero si no lo haces en dos minutos nosotros lo haremos por ti”
Posteriormente decía “yo no creí en el juego y estoy viviendo las consecuencias”. Debajo del mensaje personal tenía las opciones, una consistía en ver el video del “secuestro”, por lo que uno se vería en la misma situación; otra era rechazar y la última saber más del tema de manera preventiva; la cual pulsé.
Una ventana se abrió con la interrogante “qué estás dispuesto a hacer para lograr tu sueño, ella siempre ha querido unas vacaciones en Francia, ahora las tendrá gracias a que sus padres decidieron darle una recompensa por la “desagradable” experiencia vivida, pero. . . ¿En realidad lo fue?”
Escuché una alarma que me anunciaba como la “siguiente afortunada”, pues pasaron los dos minutos; aventé todo, pero no dejaba de sonar, no sabía qué hacer. . . repentinamente abrí los ojos, me levanté y pude cesar el ruido, no era para asistir a una cita humillante, sino para evitar un sueño tormentoso.

martes, 27 de noviembre de 2007

lunes, 26 de noviembre de 2007

SUEÑO DE ASCO


Al terminar la película de no sé quién, ni con qué actores, me levanté del asiento y salí de la sala de cine, era lo más raro, no sabía si era un chiste o me había dormido. Saliendo escuché unas risas que provenían del pasillo que giraba a la derecha; quedé paralizada por la escena que estaba frente a mis ojos.
Aun sabiendo que los observaba, no abandonaron su misión, se burlaban, su ceño aumentaba; fue como si me controlaran con la mirada, realmente frustrante.
La joven que caía sobre sus brazos era la misma a quien dejaron de hablarle unos meses atrás, alguien que cometió un error y optó por abandonar sus planes con tal de no cruzarse más con ellos; o al menos eso creyó.
Ellos seguían haciendo el esfuerzo por elevarla, mientras las muchachas les decían como girarla para que lograran su propósito. Ellas me veían como si yo estuviera de más en ese lugar; yo, sabiendo que esto era cierto, me creí obligada a presenciar el plan para poder ayudarle de algún modo en cualquier momento.
Me daba miedo, me encontraba más sujetada e inconsciente que ella; aun así, me consolaba que la banda no le dejase ver lo que yo, que la cinta ligase sus pies y manos, y que la soga rodeara su frágil cuello, ya que. . . de cierto modo, esto le hacía más poderosa a mí: yo, aun pudiendo correr, golpearles o gritarles para evitar aquella situación, no podía hacer absolutamente nada.
No podía evitar observar su belleza, recordé cómo deseaba ser ella, y noté que la plegaria aun no se había esfumado, seguía deseándolo, pero ahora era demasiado tarde, pues sólo quería ser ella para no sufrir, cuando antes fue para ser feliz.
Expresiones como “¡ella sabía en lo que se metía!”, “¡no te quedes ahí, ayúdanos!” fueron enunciadas constantemente a un joven que no quiso participar en el juego; deduje esto porque permanecía sentado en la esquina, callado, sin levantar la vista. Los demás, al ver que empujarla hacia el techo no removería el corcho del marco, obligaron al rebelde del grupo a subirse y quitar el cuadro.
El, después de remover la pieza, se retiró con lágrimas a punto de brotar y posiblemente más abatido que yo; el resto, al ver que su plan prosperaba, elevaron la voz al compás de su impulso logrando su objetivo, el cual parecía imposible desde que llegué.
Una muchacha recogía la ropa, los zapatos y tan pronto los metió en una bolsa negra, empezaron a girar sobre el pasillo para salir del lugar. Durante su marcha triunfal, la otra joven abrazaba al líder y le besaba; el otro, quien parecía un cero a la izquierda, brincaba de gusto y decía tonterías que provocaban la risa de todos. Yo, desafortunadamente, sólo me quedé parada; como siempre.

. . . Continua

sábado, 27 de octubre de 2007

domingo, 21 de octubre de 2007

DEPECHE, EL MODO QUE CAMBIO AL MUNDO

Es claro que a todos nos gusta la música (perdón por generaliazar), siempre se tiene a un grupo, un intérprete, un disco,una canción. . .; puedes llegar a decir "esa es mi canción" pero ¿estás seguro que no lo has dicho con no sé cuantas más?

Sé que algunos predican que la verdadera música proviene de UK, pero no todos estamos de acuerdo que su extensa variedad vaya a recaer en un sólo género: el rock melódico de los "The Beatles" -quienes por default le gustan a todos, es como un código de barras que tenemos en los genes, algo así como la Coca Cola-; pero si gustan de algo más extravagante, original denle el giro a David Bowie, !Ese es un creador!
Dentro de ese breve campo de originalidad está mi elección se encuentran el mejor (no me culpen, sólo elaboren sus preguntas y despues les explico con detalles) grupo y album: DEPECHE MODE/VIOLATOR. No puedo elegir una canción, me sería imposible pues cada momento se identifica con una melodía.

Este disco llegó a mi vida en el momento preciso: el "despertar" que todos tenemos, un existencialismo que irradia "un vacío infinito". Sus letras eran palabras que me daban aliento, algo que nunca escuché de nadie (o nadie nunca fue tan certero).
Escúchalo a media noche, sin luces, recostado en tu cama para ir a dormir, o sentado en el piso apoyado en la pared; es como una canción de cuna que te da consuelo y te avisa que nada pasará.
Si en verdad quieres experimentar el significado que le doy, escúchalo en la carretera rumbo a Tijuana; ve a San Miguel un sábado en la noche; o si de plano no tienes $, ve a "el Mundo Infantil" (es más puro).

viernes, 15 de junio de 2007

BACKSTAGE SESSIONS